Acercamiento a miradas alternas: educadores (as) al servicio de la salud

Pensar en solidaridad en navidad es celebrar por poco tiempo la necesidad de cercanía con otros. Por extraño que parezca debería ser de manera permanente y constante. Tras la excusa del tiempo y nuestras ocupaciones terminamos recordando en un mes del año lo que debería ser 365 días de celebración de la vida. En esta dirección no dejo de pensar y preguntarme con obstinación cuál experiencia puedo mostrar en estas líneas. Me detengo en una a la que aplaudo y siempre tendré como ejemplo para las preguntas fuera de lugar a la que a veces caemos desde nuestras lógicas de estilo de vida. Vi a una joven enferma de cáncer con cierta dificultad para caminar luego de observarla por un momento le dije: -chama, ¿tienes a algún familiar que te acompaña? Ella sonrió y sin tanto preámbulo como el mío me respondió: “sí, estoy con mi hermano solo que me no quiero que otros disfruten por mi del gozo de mover las piernas. A veces das por sentado movimientos en tu cuerpo como si fuesen eternos y no siempre es así”. Un poco apenada no dejé de mostrarle la lección que acababa de ver y que es necesario aprender y difundir. Historias como la de esta joven pareciera verse con más frecuencia en mi país. Cada vez casos de cáncer lo vemos en niños, jóvenes y adultos. Pese a esfuerzos importantes de fundaciones y ONG pareciera quedarse reservado a las familias el aprendizaje de herramientas psicológicas y médicas. Y, ¿por qué no sumar en este acompañamiento a educadores (as)? Es un error seguir pensando que solo desde las escuelas se puede transformar. Desde las distintas especialidades hay un punto de convergencia: acompañar a la persona en un proceso educativo y formativo.

Lamentablemente para muchos los/las educadores (as) solo administran exámenes. Muy lejos del compromiso social que tenemos desde el mismo momento que se escoge esta profesión. Afortunadamente he participado con otros maestros en celebraciones con niños (as) enfermos (as) de cáncer y desde esos espacios hemos entendido que faltan voluntades para proyectos de acompañamientos a los familiares, espacios para la recreación de los enfermos de cáncer y el impulso de la comunicación desde medios digitales.

Experiencias como “cine para la vida” es quizá una de los avances logrados en una primera fase entre la Asoc Civil Cine 100% Venezolano con un grupo de educadores (as) profesionales y en formación que permitió a los niños (as) y sus familiares del Hospital Oncológico de la UCV disfrutar de películas infantiles (autorizadas por los directores) mientras esperaban la consulta médica-oncológica, así como de jugar a los personajes de la película con títeres mientras creaban otras historias.

Aquellas proyecciones atraían a otros pacientes a sentarse y por un momento y comentar sus inquietudes.  “Ya vi una película gratis el día de hoy” o “vengan otras vez chamos del cine” eran algunas de sus frases que calaban luego de una visita.

Es posible hablar y celebrar con el cine para la vida y del maestro cinéfilo que logra animar y transformar un rostro.Estas acciones nos llevan a plantearnos nuevos horizontes de estudio y de propuestas.

Nunca es tarde para comenzar

 

Claritza Peña

2ª edición del FUNICONCURSO “Publicación Solidaria” www.estudiarenfuniber.com